Trump rompe la imagen de Estados Unidos

    Trump rompe la imagen de Estados Unidos

    Las palabras “dictadura” y “fascismo” se escuchan a menudo en las concentraciones antirracistas que se celebran en Nueva York.

    Esos términos no aluden a gobiernos golpistas en Centroamérica. Las pronuncian en referencia a la deriva militarista de Donald Trump, presidente de la democracia más antigua del planeta cuya imagen se está resquebrajando a escala global.

    Su diplomacia afronta el desafío de defender los valores de EE.UU. frente a la difusión de esas escenas de violentos enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y manifestantes, pacíficos en su gran mayoría.

    ¿Hong Kong? No, Nueva York, Los Ángeles Washington.

    En una tensa reunión el pasado lunes en el despacho oval, centro neurálgico de la Casa Blanca, Trump solicitó el envío “inmediato” de 10.000 soldados a las calles de la capital del mundo libre para reprimir las protestas y atacar a sus

    propios conciudadanos. Mark Esper, secretario de Defensa, le contuvo y le convenció de que con la guardia nacional sería suficiente. Tras la “limpieza” de las protestas, el presidente hizo esa tarde su paseo triunfal a la iglesia de Saint JohnBiblia en mano, una de las imágenes que definirá su primer mandato.

    Nancy Pelosi, portavoz de la Cámara Baja, y tercera en el escalafón nacional, se planteó frente esa exhibición de represión injustificada: “¿Qué es esto, una república bananera?”.

    La tentación del mandatario

    El presidente quiso sacar a 10.000 soldados de la Guardia Nacional, pero le frenaron

    Esta expresión se atribuye al escritor O. Henry, que la acuñó a principios del pasado siglo. “República bananera evolucionó para describir cualquier país (con o sin bananas) que tiene un líder despiadado, corrupto o loco que confía en los uniformados y destruye las instituciones en una búsqueda egomaníaca para prolongar su poder”, señala Robin Wright en The New Yorker .

    “He dado la orden a la Guardia Nacional de iniciar el proceso de retirada de Washington, ahora que todo está bajo perfecto control. Se van a casa, pero pueden regresar rápido si se necesitan”, tuiteó Trump este domingo. A pesar del éxito de la multitudinaria marcha del sábado en Washington, en su Twitter señaló que “hubo muchos menos manifestantes de los que se esperaban”. Nueva York levantó el toque de queda.

    Al empezar la agitación social después de la muerte de George Floyd en Minneapolis, que se suma a la crisis de la pandemia que se ha llevado hasta ahora a casi 110.000 estadounidenses, el gobernador de Minnesota Tim Walz lanzó una advertencia: “Nos están mirando”.

    La foto planetaria sale mal encuadrada. La reiteración de protestas en numerosos lugares, entre estos países aliados, ha situado en arenas movedizas a los diplomáticos estadounidenses sobre cómo afrontar en el exterior las demandas de derechos humanos, democracia y respeto a la ley, mientras que en el interior de sus fronteras se muestran los tics que definen el autoritarismo.

    La expresión de violencia y brutalidad uniformada pone en duda la autoridad moral que el país intenta proyectar. ChinaRusiaIrán Corea del Norte se sirven de esas imágenes como herramientas de propaganda contra la bondad de Estados Unidos.

    Unos 160 legisladores británicos reclamaron que se ponga fin a la exportación a Estados Unidos de material antidisturbios, gases lacrimógenos y balas de goma. Es una prohibición similar a la que Trump solicitó al Congreso en el 2019 respecto a Hong Kong.

    El Departamento de Estado emitió un comunicado en el que reconoció la dificultad de esta situación, pero reiteró el compromiso con la libertad de expresión y el cumplimiento de la legalidad.

    “Estados Unidos está orgulloso del papel que ha tenido como defensor en el avance de los derechos humanos en todo el mundo”, reiteró ese texto. Pero diplomáticos y antiguos embajadores recalcaron que en el extranjero han visto que a muchos estadounidenses se les deniega la justicia de manera sistemática por el color de su piel.

    El congresista Tom Malinowski, que trabajó en la administración de Barack Obama, consideró que el uso de los militares para sacar a manifestantes pacíficos del entorno de la Casa Blanca es uno de los mejores regalos que Trump ha hecho a Vladímir Putin , Xi Jinping o cualquier otro dictador, que ya cuentan con el argumento de que los estadounidenses no son diferentes.

    “Los más sofisticados dictadores no defienden que son ángeles”, aseguró Malinowski en The New York Times . “Argumentan –añadió– que América es santurrona e hipócrita porque hace lo mismo que ellos” .

    Según David Blight, historiador en Yale, todavía no se ha llegado a la república bananera, aunque se está al borde.

    Powell contra el presidente de un país “sin control”

    El general retirado Colin Powell, primer afroamericano que fue secretario de Estado y presidente de la Junta de Jefes del Estado Mayor, arremetió contra Donald Trump por su intento de poner a los militares contra sus propios ciudadanos. “Tenemos una Constitución y la hemos de seguir. El presidente se ha alejado de la Constitución”, dijo a la CNN. Es uno más en la lista de altos mandos que rechaza la manera en que Trump ha afrontado las protestas por la muerte del afroamericano George Floyd. Powell echó más madera y aseguró que votará al demócrata Joe Biden. “Este es el mayor movimiento de protesta que he visto en mi vida. Me sugiere que el país es más sabio y no hay vuelta atrás”, insistió. Esto provocó la ira de Trump. En un tuit calificó a Powell de engreído, “responsable de llevarnos a las desastrosas guerras de Oriente Medio”. El adjetivo engreído se lo aplicó también a Biden. Previamente tuiteó que una encuesta le daba el 96% de apoyo en el Partido Republicano. Por supuesto, ni una palabra sobre otro sondeo (NBC-Wall Street Journal) en el que el 80% considera que el país está fuera de control. Así lo creen el 66% de republicanos, 92% de demócratas y 78% de independientes. Además, indica que hay más preocupación por la discriminación racial que por los saqueos protagonizados por una minoría.