Rebrote de COVID-19 pone en fila a cientos de dominicanos en espera de PCR

    SANTO DOMINGO.- “Bájate la mascarilla. Relájame el cuello y mira al cuadro…”. Unas 150 veces cada mañana, casi como una letanía, pronuncia estas palabras el doctor encargado de tomar muestras PCR en un consultorio móvil ubicado durante toda esta semana en la calle José Contreras de Santo Domingo.

    Este ambulatorio sobre ruedas es uno de los siete que están haciendo pruebas en la capital dominicana como parte de las medidas establecidas ante el repunte de casos de COVID-19 en el país, a razón de una media que supera los mil contagios diarios en las últimas dos semanas, según datos del Ministerio de Salud que abocan a establecer un nuevo estado de emergencia.

    “¿LAS PRUEBAS LAS MANDARON A BUSCAR A CHINA?”

    Dos mujeres embarazadas son las primeras en someterse al test, pasadas las 10.00 de la mañana, mientras más de un centenar de personas esperan desde muy temprano, algunos incluso desde antes de que amaneciera, para que les practiquen el desagradable pero breve procedimiento de introducir un isopo por la nariz para recoger la muestra.

    “Es molestoso, pero rápido”, le explica a Efe Marbelis, una de las gestantes que acaba de hacerse la prueba por indicación de su médico. Son solo unos segundos precedidos de varias horas de espera, principal queja de quienes aguardan en la fila manteniendo, unos más que otros, la distancia física y soportando un intenso calor.

    Así lo manifiesta Enel Félix. “Yo quiero saber si las pruebas las mandaron a buscar a China, porque estamos aquí desde esta mañana y no empiezan. Estamos aguantando calor y hambre”, dice, en su caso desde las 07.00 de la mañana, solo media hora antes de que el consultorio móvil llegara, pero más de tres hasta que ha comenzado la recogida de muestras.

    Es el segundo día que acude a este punto de la ciudad para someterse a la PRC porque, según explica, se hizo una prueba rápida con resultado negativo pero presenta síntomas, leves, eso sí, al igual que otros de los que aguardan desde hace horas en la calle.

    Más dura es la espera para Lisel Zamora, que padece fiebre y dolor de huesos desde hace tres semanas, le cuenta a Efe mientras espera turno sentada bajo un árbol porque las fuerzas no le alcanzan para mantenerse en pie.

    Tras “dos semanas en un cuarto sola”, atendida por su hija, necesita saber si tiene coronavirus para no contagiar a las otras tres personas con las que convive, entre ellas un bebé de dos meses. Poca paciencia le queda ya a Ángel Montilla, uno de los primeros en llegar, a eso de las 05.30 de la mañana, que pone en duda la capacidad de las autoridades para gestionar la crisis. “El personal de Salud Pública y el personal militar asignado no tienen el mínimo conocimiento antiepidemias”, afirma al atender a Efe.

    En concreto, se queja de la falta de organización para garantizar la distancia mínima entre personas, aparte de la tardanza en empezar a atender a los posibles infectados de COVID-19, en pleno repunte de la enfermedad en el país, donde hasta el jueves se registraron 48.743 casos, con 941 fallecidos.