Más de 200 científicos de todo el mundo aseguran «OMS subestima el riesgo de transmisión del coronavirus por el aire»

La principal vía de contagio con el nuevo coronavirus son las partículas que exhala una persona contagiada, según la Organización Mundial de la Salud. Dado este hecho y los eventos de superdifusión, 239 científicos han escrito una carta abierta a la OMS porque creen que está subestimando la propagación aérea, publica The New York Times

«No hay pruebas irrefutables de que el SARS-CoV-2 viaja o se transmite significativamente por aerosoles [nubes de minúsculas partículas cargadas de virus], pero no hay absolutamente ninguna evidencia de que no sea así«, dice al medio el doctor Trish Greenhalgh, médico de atención primaria de la Universidad de Oxford en Gran Bretaña.

La carta, que se publicará en la revista Clinical Infectious Diseases, según The Guardian, está escrita por Lidia Morawska, de la Universidad Tecnológica de Queensland en Brisbane, y Donald Milton, de la Universidad de Maryland, y ha sido respaldada por científicos que hasta han participado en la elaboración de los consejos de la OMS.

«Tenemos la noción de que la transmisión aérea significa gotas suspendidas en el aire capaces de infectar muchas horas después, vagando por las calles, a través de buzones y encontrando su camino a los hogares en todas partes», señala el doctor Bill Hanage, epidemiólogo de la Escuela de Salud Pública de Harvard TH Chan a The New York Times

Por ello, los expertos piden precaución, medidas e investigación. De hecho, consideran que las actuales pueden no ser representativas de la realidad. Esto se debe especialmente a que se han llevado a cabo, en su mayoría, en hospitales y disminuyen el riesgo porque en el interior de los edificios «la tasa de intercambio de aire suele ser mucho más baja». 

La propagación aérea podría estar siendo la protagonista de los nuevos brotes de COVID-19

Hasta el momento, las indagaciones previas han identificado partículas o aerosoles, nubes de minúsculas partículas cargadas de virus, que permanecían en el aire en interiores de hospitales, en sitios mal ventilados como un ascensor o habitaciones cerradas con aire acondicionado. Pero también en conversaciones usuales o al tirar de la cadena del váter.

En el caso de los hospitales, estas podrían surgir de intervenciones médicas como la entubación de un paciente —además de la manifestación de síntomas— o al quitarse los sanitarios los trajes protectores. Pero el estudio, publicado en Nature, no pudo confirmar si el virus detectado era infeccioso por lo que no certificaba la propagación aérea.

Mientras, hablando pueden permanecer en el aire entre 8 y 14 minutos hasta dar con otra persona y viajar hasta 4 metros en forma de aerosol, según un estudio de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. O hasta 1 metro de altura por encima del váter y permanecer hasta 1 minuto hasta aterrizar sobre otras superficies del baño

Estas evidencias y los nuevos brotes identificados en los mercados de Pekín o en plantas de procesamiento de carne, apunta The Guardian, es lo que ha motivado la creciente preocupación de los científicos.

Si los brotes en dichas regiones estaban controlados, y una propagación creciente ha surgido sin identificarse la fuente de infección, la propagación aérea podría estar siendo más importante de lo que se ha señalado con anterioridad

Kamila Barca