domingo, junio 9, 2024
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 El punto y coma, o prevención del suicidio (II)

Oscar López Reyes

El autor es periodista, escritor

y catedrático de redacción.

El punto y coma se ha perfilado como el signo de puntuación más complicado, menos conocido, más subjetivo y más enigmático. En tanto se advierte que podría desaparecer por su reducido uso por periodistas y por las nuevas tecnologías, se vuelve una tendencia universal en virtud de que ha sido asumido como símbolo/tatuaje para combatir la depresión, el suicidio, las adiciones y otros desarreglos de salud mental. Traducción: esas contrariedades no son el final, sino un nuevo comienzo hacia la victoria.

EL PUNTO Y COMA (;): Se trata de una pausa mayor que la coma y menor que el punto, que separa oraciones sintácticamente independientes, precedidas por comas. Después del punto y coma se escribe en minúscula.

Ilustración: Isabel Allende, “un hombre hace lo que puede, una mujer hace lo que el hombre no puede”; “sin sonrisa de mujer (José Martí) no hay gloria completa en el hombre”.

Este signo ortográfico, que está siendo levantado como bandera de esperanza en la prevención del suicidio -colocado en la muñeca, la nuca, detrás de la oreja y en otros lugares de la piel- cada día es sustituido, especialmente por periodistas y escritores, por el punto seguido y por los dos puntos.

LOS DOS PUNTOS (:): Están superpuestos, o sea, un punto encima de otro. Luego de los dos puntos, se escribe en mayúscula en una cita entre comillas o palabras textuales y en los saludos en el encabezamiento de una carta, y en minúscula para anunciar una enumeración. Además, como un símbolo no lingüístico para señalar la división de una operación matemática.

Verbigracia: El periodismo se fragmenta en tres longitudes: soportes técnicos, contenidos y grados académicos.

LOS PARENTESIS ( ): Este signo ortográfico curvo y doble se emplea para insertar en un discurso una información complementaria y aclaratoria. Es decir, se trata de un mensaje autónomo con relación al texto principal.

Específicamente, los paréntesis se usan para encerrar significados:

1.- Fechas: Juan Pablo Duarte (26 de enero de 1813, Santo Domingo-15 de julio de 1876, Caracas, Venezuela).

2.- Siglas: Colegio Dominicano de Periodistas (CDP).

3.- Nombre de un autor o una obra: Juan Bosch, Composición Social Dominicana.

4.- Para encerrar la reproducción de citas textuales: “La resolución sobre la libertad de expresión y difusión del pensamiento”.

5.- En la clasificación o enumeración de letras y números:

6.- Para aislar las operaciones que forman parte de una serie en fórmulas matemáticas o químicas: [(4 + 2) × (5 + 3)] − (6 − 2).

7.- Para encerrar números: En las elecciones, José Luis Montenegro sacó 580 (51%) votos y Luis Miguel Puente 563 (49%).

LOS CORCHETES ([ ]): En la mayoría de contextos, este signo ortográfico doble se utiliza similar a los paréntesis, que agrega un dato adicional o esclarecedor.

Concretamente, “se usan para las transcripciones fonéticas y para las segmentaciones morfológicas y sintácticas. También encierran un texto que añade precisiones o aclaraciones” (1).

Ejemplo: La vida no tiene nombre y Nosotros los suicidas [edición revisada] fue la novela más vendida del escritor, linguista, antropólogo, periodista y académico dominicano Marcio Veloz Maggiolo.

El corchete también se emplea cuando en una cita se omite una parte del texto:

Cada vez que me acuesto el primer día de enero, siento un día fresco y alegre […], que indica el buen comienzo del año.

Se utiliza como nota explicativa de una persona: En esta casa [reza una placa] nació el patricio Francisco del Rosario Sánchez.

LA RAYA (—): Ese trazo horizontal, que va entre paréntesis, sirve para separar unidades lingüísticas secundarias del mensaje central, y es diferente que el guion, que es menos largo.

Esta información complementaria se usa para encerrar incisos y para referirse a los interlocutores, sin mencionar sus nombres, en los diálogos de novelas, cuentos, textos periodísticos y otras narrativas:

– ¿Cuándo será la clase?

– El próximo viernes, respondió.

Para señalar el cambio de interlocutores en los nombres de personajes en obras teatrales:

Alejandra.-¿Cómo te sientes?

Pedro.- Muy bien, Alejandra.

Asimismo, sirve para la enumeración en forma de lista, con la primera letra en minúscula:

– pupitres,

– pizarras,

– crayones,

– borradores,

– cuadernos,

– lapiceros.

Cuando los elementos de la lista son más complejos, es preferible el uso del punto y coma, como en el caso de un terremoto:

– situarse en una zona segura ante cualquier derrumbe;

– no usar ascensores;

– mantenerse distante de objetos que puedan derribarse;

– conservar la calma bien relajado y no huir de prisa;

– cerrar llaves de gas, electricidad y agua;

– quitar obstáculos en rutas de evacuación.

Paradigma: “Hace justamente un año -18 de marzo de 2024- Diana prometió trabajar para la libertad del reo”.

– ¿Has visto a Mariana? —pregunté a Tobías.

– No, hace días que no la veo por la vecindad —contestó él.

LAS COMILLAS («» “”, ‘’). Encierran la cita literal de palabras o frases de la autoría de otros. Las comillas atienden a tres tipologías fundamentales: las angulares, latinas o españolas (« »), las inglesas (“ “) y las simples (‘ ‘).

Entre sus usos están encerrar una cita textual: “Cuando leo que en esta feria de vehículos rompimos récord en venta, yo no sé si alegrarme, reírme o llorar”.

Igualmente, para insertar un discurso secundario en el principal, reproducir pensamientos, marcar el carácter especial de una palabra o expresión, con fines metalingüísticos y en expresiones denominativas (títulos y apodos).

También, “en los textos impresos, se recomienda utilizar en primera instancia las comillas angulares, reservando los otros tipos para cuando deban entrecomillarse partes de un texto ya entrecomillado. En este caso, las comillas simples se emplearán en último lugar: “Antonio me dijo: Vaya ‘cacharro’ que se ha comprado Julián” (2).

LA INTERROGACIÓN (¿?): Consiste en la formulación de una oración no aseverativa, a través de una pregunta, en un contexto de dudas, sorpresas, controversias e ironías, en la escritura y en la oralidad: ¿cuántos empleos se perderán por el cierre de esos negocios tan productivos?

El de interrogación lleva dos signos: uno de apertura y otro de cierre, y puede omitirse en el título de una obra, en enunciados retóricos y en los que no se formulen preguntas directas.

LA EXCLAMACIÓN (¡!): Son locuciones imperativas o exhortativas: ¡Qué idea más fantástica!, ¡Qué sabroso está el pan!, ¡Me fascina el cielo con tantas estrellas!, y para exteriorizar reacciones (¡ah!), impresiones (¡oh!) o un llanto, e interjecciones de sentimiento (¡Ay! ).

Estos mensajes escritos u orales elocuentes, con entonación enfática, matizan un ruego, un mandamiento, satisfacción o una ilusión. En obras literarias y textos publicitarios, pueden ser empleados dos o tres signos de exclamación o admiración: ¡¡¡Vileza!!!

LOS PUNTOS SUSPENSIVOS (…): Avalan la supresión voluntaria de un segmento del contenido, mediante tres puntos consecutivos o línea de puntos, para evitar citas completas de un texto extenso, palabras innecesarias, redundantes o muy conocidas; repeticiones de vocablos, crear expectación y expresar dilemas, suspicacias y sobresaltos.

Los puntos suspensivos comienzan y terminan con un paréntesis o corchetes, y encuadrados en la morfología, la sintaxis y las reglas ortográficas.

Patrón: “copló en la diana o blanco de tiro (…), en virtud de que una legión de muchachos callejea y vaga decaídos”.

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Citas bibliográficas:

1.- Manual Nueva Gramática de la Lengua Española, Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Editorial Planeta, España, 2021, pág. 1.

2.- Diccionario panhispánico de dudas, Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Penguin Random House Grupo Editorial, Barcelona, España, 2021, pág. 149.

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