Coronavirus destruye el empleo mundial y genera recesión

    Coronavirus destruye el empleo mundial y genera recesión

    Los trabajadores del mundo se están tambaleando por la sacudida inicial de la recesión del coronavirus, con pérdidas de empleos y demandas de bienestar en todo el mundo que ya se elevan a millones esta semana.

    A medida que la Organización Internacional del Trabajo advierte de casi 25 millones de despidos si no se controla el virus, los recortes desde Austria hasta Estados Unidos reflejan la recesión más profunda en tiempos de paz desde los años 30 a medida que las economías se congelan para vencer la pandemia.

    «Observamos que las tasas de desempleo en Estados Unidos y en Europa aumentan hasta dos cifras», dijo Peter Hooper, director mundial de investigación económica del Deutsche Bank AG, a Bloomberg Television. «Dado el dolor que vemos a corto plazo en Estados Unidos y Europa, esto no tiene precedentes desde la Gran Depresión, en términos de magnitudes».

    El aumento del desempleo intensificará la presión sobre los gobiernos y los bancos centrales para acelerar la entrega de programas para compensar a los trabajadores despedidos, o tratar de persuadir a los empleadores de conservar el personal hasta que el virus se desvanezca.

    Si no se logra, se correría el riesgo de una recesión aún más profunda o una recuperación débil que exigiría que los formuladores de políticas consideraran la posibilidad de aplicar aún más estímulos además de los ya desplegados.

    En JPMorgan Chase and Co., los economistas predicen que su medición del desempleo en los mercados desarrollados se disparará en 2.7 puntos porcentuales para mediados de este año, habiendo comenzado este año alrededor de su nivel más bajo en cuatro décadas. Si bien habrá cierto alivio a medida que las economías se recuperen, todavía predicen un elevado desempleo del 4.6 por ciento en Estados Unidos y del 8.3 por ciento en Europa para finales de 2021.

    Prueba de estrés

    El impacto en los mercados laborales también marca una prueba de estrés para diferentes modelos sociales. La cultura más flexible de Estados Unidos significa que más personas perderán sus empleos que en la zona del euro o Japón, donde hay una mayor responsabilidad en la retención del personal durante una sacudida.

    Un primer vistazo a la devastación de Estados Unidos fue evidente en su informe laboral mensual el viernes, que mostró que el empleo cayó el mes pasado por primera vez en una década. Las nóminas cayeron en más de 700 mil, siete veces más de lo que los economistas habían pronosticado. Esas cifras son aún más preocupantes porque solo cubren el comienzo de los daños en el mercado laboral a principios de marzo, antes de las mayores rondas de despidos y cierres.

    Por lo tanto, se avecina un impacto mayor, sobre todo porque el número de estadounidenses que solicitaron beneficios de desempleo se disparó a un récord de 6.65 millones la semana pasada, más del doble del récord establecido la semana anterior. Las 9.96 millones de solicitudes combinadas de esas dos semanas equivalen al total de los primeros seis meses y medio de la recesión de 2007-2009.

    Goldman Sachs Group Inc. predijo esta semana que el desempleo ahí pronto se disparará a un récord del 15 por ciento. En Europa, un informe mostró que casi un millón de británicos solicitaron ayudas sociales en el lapso de dos semanas, 10 veces la cantidad normal. La oficina de estadísticas del país publicó un sondeo entre empresas que indicó que el 27 por ciento de ellas está reduciendo los niveles de personal a corto plazo.

    También hubo un aumento récord en las reclamaciones por desempleo en España, cuya tasa de desempleo de casi el 14 por ciento ya está entre las más altas del mundo desarrollado. La tasa de Austria se incrementó al 12 por ciento, la más alta desde las secuelas de la Segunda Guerra Mundial. Aunque el desempleo alemán apenas aumentó en marzo, al igual que en Estados Unidos según el reporte, esos datos se basaron en una fecha límite antes de que entraran en vigor la mayoría de las medidas de cierres. Pero Detlef Scheele, que dirige la agencia del trabajo del país, recalcó que los datos del próximo mes mostrarán el aumento del desempleo.

    Recorte de horario

    Un número récord de 470 mil empresas solicitaron el apoyo salarial del Estado alemán en marzo (una cifra que probablemente siga aumentando), lo que sugiere que hasta ahora, alrededor de una quinta parte de la fuerza laboral pudo haber reducido sus horarios de trabajo.

    Las empresas francesas también se han apresurado a beneficiarse de las ayudas del gobierno para mantener a los trabajadores en su nómina, mientras que el Estado les paga el 84 por ciento de su salario. Hasta el jueves, 400 mil empresas solicitaron el apoyo para cuatro millones de trabajadores, alrededor del 20 por ciento de la fuerza laboral del sector privado.

    Los datos nórdicos ya muestran que la región está sufriendo una gran sacudida laboral, con más de 800 mil personas sin trabajo allí, incluyendo más de 620 mil en permisos temporales en Finlandia y Noruega, según los cálculos de Bloomberg.

    En Asia, el desempleo japonés se mantuvo en 2.4 por ciento en febrero, pero ha habido una fuerte caída en la proporción de puestos disponibles hasta el nivel más bajo en tres años. Los acontecimientos más recientes mostraron una rápida aceptación de los préstamos de emergencia a través de un programa gubernamental para las personas que han perdido su empleo o se enfrentan a recortes salariales.

    Casi 23 millones, o un tercio de la población de Tailandia, se inscribieron en el programa gubernamental de donaciones en efectivo desde que se puso a disposición el 28 de marzo. Las subvenciones están destinadas a cubrir solo a nueve millones de personas, y pagarán 15 mil baht (455 dólares) a cada persona durante tres meses.

    Se prestará mucha atención a China, cuya economía está volviendo a su plena capacidad. Su tasa de desempleo urbano saltó a un récord de 6.2 por ciento en febrero con el cierre de los negocios. Esas interrupciones dejaron sin trabajo a unos ocho 8 millones de personas, según los economistas del Australia and New Zealand Banking Group.

    Aunque esta fase de la crisis económica mundial ya puede ser muy dolorosa, Peter Hooper del Deutsche Bank indica que las perspectivas no parecerán tan sombrías cuando el brote del coronavirus cese y la demanda se recupere.

    «Se debería ver una caída bastante rápida de estos altos niveles de desempleo», concluyó.

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