Cabral examinaba a las mujeres y las animaba a visitar su Centro Internacional para Avanzados (CIPLA)

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El caso de Erika Hernández, quien falleció

Érika Hernández, quien tenía 31 años, viajó desde el Alto Manhattan a la clínica de Cabral en Santo Domingo en mayo de 2012 para someterse a una operación que le habría costado más de $15,000 en Nueva York, pero el cirujano le hizo una abdominoplastia, liposucción, lipoescultura y los implantes de glúteos por $6.000.

La cirugía de siete horas ni siquiera había terminado cuando la anestesia comenzó a desaparecer y Hernández se despertó maldiciendo por el fuerte dolor y relató que uno de los asistentes de Cabral la mandó a callar.

Después de 17 días de dolor insoportable y fiebre alta, Hernández murió el 29 de agosto en otra clínica en Santiago.

“Es pura mala práctica”, dijo la madre de Hernández, Adela Ventura, quien culpa no solo a Cabral sino a las autoridades de Nueva York que lo dejaron libre.

Cabral, que 52 años de edad, examinaba a las mujeres y las animaba a visitar su Centro Internacional para Avanzados (CIPLA) en Santo Domingo.

Durante la sentencia, Lisette Mejia, que fue paciente de Cabral y residente en El Bronx, dijo que se despertó con la piel del vientre quemada.

“Simplemente me envió a Nueva York para morir”, le dijo ella al juez.

La clínica de Cabral fue cerrada durante 10 días en junio de 2012 por las autoridades dominicanas después de que murieran tres mujeres, todas residentes en Estados Unidos, pero él, que es el dueño de la clínica, no fue el cirujano que operó a las tres mujeres que murieron.

Se estima que el 80 por ciento de las pacientes de cirugía plástica en la República Dominicana viven en Estados Unidos y otros países.

En 2003, numerosas mujeres regresaron de la República Dominicana con infecciones bacterianas graves y desfiguradas, y requirieron meses de tratamiento con potentes antibióticos.

Después que nueve mujeres, siete de ellas dominicanas, residentes en Nueva York volvieron infectadas, el Departamento de Salud de la ciudad, emitió advertencias en 2004 contra los viajes a la República Dominicana para hacerse cirugías