Brasil se acerca a 2,000 muertos y sobrepasa los 30,000 casos de coronavirus

    Brasil se acerca a 2,000 muertos y sobrepasa los 30,000 casos de coronavirus

    SAO PAULO.- El número de muertos por coronavirus en Brasil llegó este jueves a 1,924, mientras que los casos confirmados alcanzaron los 30,425, según informó este jueves el Ministerio de Salud, el mismo día que el titular de la cartera, Luiz Henrique Mandetta, fue destituido del cargo por el presidente Jair Bolsonaro.

    De acuerdo con el más reciente boletín epidemiológico divulgado por la cartera, fueron registrados 188 nuevos decesos a causa del COVID-19 en las últimas 24 horas, lo que supone una escalada de un 10,8 % frente al día anterior.

    En cuanto a los contagiados, fueron notificados 2,105 nuevos casos de COVID-19, o un aumento del 7,4 %, en ese mismo periodo.

    El estado de Sao Paulo, el más poblado de Brasil con unos 46 millones de habitantes, sigue con la situación más delicada, ya que tiene 853 muertes y 11.568 casos confirmados.

    Le sigue Río de Janeiro, con 300 fallecidos y 3.944 contagiados por el nuevo coronavirus, entre ellos el gobernador del estado, Wilson Witzel.

    En su boletín, el Ministerio indicó además que todos los 27 estados brasileños ya registran muertes a causa de la COVID-19 y que la tasa de mortandad de la enfermedad se sitúa en el 6,3 %.

    Agregó que las regiones del Amazonas, Amapá, Distrito Federal, Ceará y Roraima, además de Sao Paulo y Río de Janeiro, se encuentran en estado de emergencia debido a la rápida propagación del coronavirus, por lo que instó a “redoblar” los cuidados para frenar el avance del virus.

    Los datos de este jueves fueron divulgados poco antes de que Mandetta anunciara su destitución del cargo de ministro de Salud de Brasil por el presidente Jair Bolsonaro, en medio de las crecientes divergencias entre ambos acerca de las políticas de contención de coronavirus.

    La destitución de Mandetta, un firme promotor de las cuarentenas adoptadas por muchos gobiernos regionales para impedir el avance del coronavirus, sigue a un agravamiento de su relación con Bolsonaro, quien ha minimizado los efectos de la pandemia y sostenido que el país “no puede parar”, pues el “pueblo precisa trabajar”.